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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 26/02/2025 05:09
A sus 33 años, Nicolás Pasquali se convirtió en el primer argentino en recorrer los 196 países del mundo “Primer argentino en visitar todos los países del mundo”, así se presenta Nicolás Pasquali en su cuenta de Instagram, donde cuenta que después de 8 años de travesía y experiencias sorprendentes logró recorrer todos los que hay en el planeta. Este porteño, de 33 años, cumplió su sueño el 20 de febrero cuando le sellaron el pasaporte de ingreso a Corea del Norte, trámite que le valió más de un año de espera. “Solo te permiten recorrerlo acompañado por un guía del gobierno norcoreano”, relató Nicolás sobre las dificultades de llegar a unos países más herméticos y con las reglas más estrictas del mundo. Si bien para la ONU hay sólo 193 países, Nicolás le aclaró a Infobae que decidió “sumar a Palestina y el Vaticano, y agregar también a Taiwán porque es reconocido por 101 países miembro de ese organismo”. Eso lo hace destacarse por encima de otros argentinos que se adjudican el mismo récord. Oriundo del barrio de Belgrano y Licenciado en Administración de Empresas, Nico contó que a diferencia de otros viajeros (que tienen que trabajar en paralelo para solventar sus gastos), él solo se dedicó a recorrer el mundo sin trabajar desde 2017. ¿Cómo lo hizo? Ideó un sistema financiero que le permite subsistir con el capital que tiene invertido en el Mercado de Valor de Buenos Aires (Merval). El récord lo cumplió el 20 de febrero, cuando ingresó a Corea del Norte “Armé un presupuesto coherente y calculé cuánta plata necesitaba para ponerla a trabajar y que me generara un X rendimiento mensual para vivir”, aclaró Nico, quien para llegar a ese monto inicial trabajó en un banco, dio clases de tenis los fines de semana, manejó Uber, vendió productos por internet, dictó clases particulares de finanzas y macroeconomía y fue profesor en la universidad. “El dinero que necesitaba lo junté cuando cumplí 24 años y ahora vivo de eso”, explicó. Al momento de recordar su paso por el último país de su listado, Nicolás contó que la conexión con el exterior es prácticamente inexistente: “No hay Internet, nadie tiene acceso salvo el gobierno. Estuve totalmente incomunicado, aunque en la frontera con China me llegaron algunos mensajes porque tengo una SIM card china con VPN”, señaló. Para poder entrar, el argentino tuvo que contratar una agencia autorizada, ya que no es posible que los extranjeros viajen por cuenta propia. “Se necesita un sponsor que avale tu visita y garantice que no sos periodista ni alguien que pueda generar problemas al régimen. Me revisaron todo, desde mis redes sociales hasta mis intenciones de viaje”, comentó. El proceso de aprobación fue incierto y estresante. “Recibí la confirmación el 15 de febrero y tenía solo 72 horas para usar el permiso. Salí corriendo al aeropuerto de Ezeiza sin avisarle a nadie, compré el pasaje en ese mismo momento y volé de Buenos Aires a China para cruzar la frontera a tiempo”, recordó sobre la adrenalínica y estresante odisea que vivió. Para acceder a Corea del Norte tuvo que contratar un guía turístico habilitado por el gobierno. "No podés hacerlo por tu cuenta", dijo Nicolás Nicolás formó parte de un grupo de 12 turistas que, según su testimonio, fueron los primeros occidentales en ingresar a Corea del Norte después de cinco años, exceptuando visitas diplomáticas. El itinerario fue organizado por el propio gobierno, sin posibilidad de cambios. “Visitamos escuelas, fábricas, monumentos y realizamos caminatas por la montaña. La parte más impactante fue conocer las escuelas y escuchar las respuestas de los niños de 12 años cuando les pregunté qué querían ser de grandes”, recordó. Las respuestas lo dejaron atónito. “Militar, para proteger a nuestro líder”, le contestaron sin titubear. Otra experiencia que lo sorprendió fue un acto coreografiado con niños cantando en honor al presidente Kim Jong-un, con una pantalla gigante detrás proyectando misiles balísticos y explosiones. “Cantaban que Corea del Norte es el mejor país del mundo y que vencerán a Estados Unidos. Todo es extremadamente sincronizado y meticuloso”, aseguró. Para Nicolás, el control sobre los visitantes fue severamente estricto: “No podés moverte solo, siempre te escoltan dos guías adelante y cuatro atrás. Si respetás las reglas, te tratan bien; caso contrario, estás muerto”. Cualquier acción fuera de lo permitido puede tener consecuencias graves. “Si te dicen que no camines, no caminas. Si te dicen que no saques fotos, no sacás fotos. No podés hacer preguntas incómodas, no podés moverte sin autorización, no podés desviarte del plan”, explicó. Con una nutrida experiencia en recorrer lugares poco convencionales para el turismo, Nicolás admitió que este viaje a Corea del Norte fue uno de los más impactantes. “He estado en lugares difíciles como Sudán o Turkmenistán, pero la sensación de aislamiento absoluto en Corea del Norte es única”, afirmó. El itinerario turístico lo hace el gobierno norcoreano y es muy estricto: "Hay que hacer y visitar lo que ellos quieran" El ranking de países de Nicolás Después de haber visitado todos los países del mundo, Nicolás está evaluando cómo continuar su vida. “Me encantaría hacer un documental con todo el material que tengo o tener una columna de viajes en televisión”, admitió. Mientras tanto, sigue compartiendo sus experiencias en redes sociales y asegurando que, después de todo lo vivido, Argentina sigue siendo su país favorito en el mundo. El mejor país para vivir: “Argentina, sin dudas” Para Nicolás, Argentina ocupa el primer lugar como el mejor país del mundo. “Como argentino, no hay dudas de que Argentina es el número uno. Tenemos identidad, cultura, gastronomía, deportes y paisajes naturales únicos. A pesar de los problemas económicos, seguimos destacándonos en el mundo”, afirmó. A pesar de ser un país de inmigrantes, Nicolás aseguró que “tenemos una identidad marcada y un sentimiento de unidad que no vi en otros lugares”. Nicolás Pasquali, en Jujuy También resaltó el carácter pasional del argentino. “Vos vas a Inglaterra y los británicos no están orgullosos de ser británicos como nosotros estamos orgullosos de ser argentinos. Nos sentimos parte de algo más grande, y eso es impresionante”, sostuvo. El idioma es otra de las ventajas. “El español es la segunda lengua más hablada a nivel mundial, vigente en 32 países. Eso hace que nos resulte más fácil y movernos”, enfatizó, sumado al beneficio de tener uno de los pasaportes más poderosos del mundo. “Estamos en el puesto 11 del ranking mundial de pasaportes. Podemos viajar a muchísimos países sin visa y en todos lados nos reciben bien. El argentino es bien visto en todo el mundo”, destacó. Nicolás Pasquali en el barrio de La Boca, posando con "La Bombonera" de fondo Para él, viajar por el mundo le dio una perspectiva distinta sobre el país. “Cuando vivís en Argentina, te acostumbrás a todo y creés que en otros países todo es perfecto. Pero la verdad es que no. Hay países en guerra, países donde la gente no tiene ni agua, países donde no podés decir lo que pensás. Y ahí te das cuenta de que Argentina, con todos sus problemas, sigue siendo una joya”, reflexionó. El país más sorprendente: “Siria, la gran revelación” El destino que más lo sorprendió fue Siria, un país asociado en Occidente a la guerra y el conflicto. “Se dicen muchas cosas negativas, pero la realidad es que la gente es increíblemente hospitalaria. Me trataron espectacular y tienen una de las mejores gastronomías que probé”, aseguró. Un dato curioso que lo sorprendió fue el vínculo cultural que los sirios sienten con Argentina. “Allá te hablan de Argentina y lo primero que te dicen no es Messi ni Maradona, es Menem. Tienen un recuerdo muy fuerte del ex presidente, porque era de origen sirio, y lo mencionan con orgullo”, explicó. Nicolás en Siria: "Lo primero que te dicen no es Messi ni Maradona, es Menem" Otro detalle que lo dejó impactado fue la conexión con el mate. “Allá lo toman como si fuera una costumbre propia. Creen que el mate es sirio y que nosotros lo copiamos de ellos. Pero en realidad, el mate llegó a Siria porque, después de la Segunda Guerra Mundial, muchos sirios que vivían en Argentina volvieron a su país y llevaron la tradición con ellos”, relató. A pesar de la percepción de inseguridad que muchos tienen sobre Siria, Nicolás afirmó que no tuvo miedo en ningún momento: “No me sentí inseguro en ningún lado. La gente es extremadamente amable y servicial. De hecho, en algunos países de Europa me sentí más inseguro que en Siria”. El país más peligroso: “En Sudán, sabía que mi vida tenía un precio” Nicolás considera que el país donde más peligro real experimentó fue Sudán, que está en plena guerra civil desde 2023. “Tuve que negociar mi entrada con un grupo rebelde porque el país estaba cerrado al mundo. Me escoltaban militares, no tenía señal y si me pasaba algo, nadie se iba a enterar”, relató. Nicolás junto al grupo armado rebelde que le permitió el ingreso a Sudán, un país que está en guerra civil desde 2023 Cuando Nicolás viajó a Sudán, el país estaba cerrado al mundo debido a la guerra entre el Ejército Sudanés y el grupo paramilitar Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF). “Nadie podía entrar, ni diplomáticos, ni turistas, ni empresarios. Intenté conseguir la visa de manera oficial, fui a todas las embajadas de Sudán en el mundo, pero nadie me la otorgó”, contó. “Fue una odisea de un año hasta que logré establecer contacto con alguien que me permitiera entrar. No fue fácil, porque Sudán no tiene internet, así que todo lo hacía a través de un intermediario: un tipo que cruzaba la frontera en bicicleta y llevaba mis papeles de un lado al otro”, explicó. Después de meses de negociación, finalmente obtuvo el permiso. “Me pidieron que llevara billetes nuevos, emitidos después de 2017, porque allá el dinero no circula y necesitan billetes impecables. Era una locura hasta el más mínimo detalle”, aseguró. Describió momentos de alta tensión, como el coche en el que viajaba quedándose sin batería en medio de la nada, disparos de fondo y la sensación constante de que su vida valía dinero. “Los que me escoltaban me trataron bien, pero yo sabía que, por la cantidad correcta, podían venderme”, confesó. El país más exótico: “Turkmenistán es otro planeta” Un argentino en la ciudad más extraña del mundo: “No hay wi-fi, los edificios son de mármol blanco y los autos del mismo color” En Ashgabat, la capital de Turkmenistán, Nicolás se encontró con una ciudad de arquitectura deslumbrante y cuatro récords Guinness, pero con restricciones inusuales. “Todos los edificios son de mármol blanco, los autos deben ser del mismo color y no hay Wi-Fi”, relató sorprendido. El acceso al país es sumamente restringido, ya que recibe solo 10.000 visitantes al año, de los cuales apenas 1.000 son turistas. En sus recorridos por la ciudad, notó una ausencia total de transeúntes en las calles a cualquier hora del día, lo que le generó inquietud. Además, explicó que en la ciudad no se utilizan tarjetas de crédito y la tecnología es limitada, ya que las redes sociales y aplicaciones de mensajería están bloqueadas. Uno de los sitios más impactantes de su visita fue la “Puerta del Infierno”, un cráter en la zona de Darvaza, que arde continuamente desde 1971 tras un accidente geológico. “Para llegar, manejamos nueve horas por el desierto. No hay carteles, seguridad ni nadie que lo vigile”, explicó. Nicolás en la llamada "Puerta del Infierno”, un cráter en la zona de Darvaza, que arde continuamente desde 1971 tras un accidente geológico Turkmenistán también impone estrictas regulaciones sobre la vida cotidiana de sus ciudadanos: “Los hombres menores de 40 años tienen prohibido llevar barba”. El país con mayor pobreza: “En Nigeria ves gente desnutrida por todos lados” El lugar donde más sintió el impacto de la pobreza fue en Mekoko, un barrio flotante en Nigeria que es como una gran villa miseria. “Es una de las zonas más pobres y peligrosas del mundo. Llegué en un bote de madera, vi niños con hambre, desnutridos, familias viviendo en condiciones extremas”, relató. “Vi nenes sosteniéndose la cabeza por desnutrición, gente caminando kilómetros para conseguir agua. Son imágenes que no se olvidan”, comentó. En la ciudad de Mekoko, Nigeria, Nicolás visitó una escuela de niños pobres “Mekoko que es uno de los lugares más pobres del planeta, donde la gente está, literal, muriendo de sed y de hambre”, ejemplificó. El país más amigable: “Visité Francia 32 veces” “Prácticamente, conozco Francia como si fuera la Capital Federal”, comentó. Además de ser un destino recurrente en sus viajes, la capital francesa fue una parada obligada por su conectividad aérea y su influencia en África. “Todos los vuelos suelen llegar ahí y porque también reúne muchas ex colonias francesas, lo que facilita el armado de carpetas para visados africanos”, explicó. “Alrededor de Francia fui cultivando un montón de amistades, muchas con diplomáticos franceses que trabajaban en África. Como no hay muchos blancos circulando por algunos países africanos, me hice amigo de ellos”, relató. Nicolás visitó Francia en 32 oportunidades y estuvo en su capital, París, 25 veces Más allá de su red de contactos, Nicolás dijo que conectó mucho con su gastronomía, su cultura, su gente y su arquitectura. “Francia tiene mucho para ofrecer”, aseguró. Ahora, tras completar su vuelta al mundo, se prepara para regresar una vez más. “Nos vamos a reencontrar con mis amigos para celebrar la odisea”, aseguró. El país que no vale la pena visitar: “En Suasilandia, una familia real es la que administra todo” A pesar de su historia y peculiaridades, consideró que Suasilandia, un país del África Meridional, no tiene demasiado para ofrecer a los viajeros en comparación con otros destinos. “Es un reino muy pequeño dentro de Sudáfrica, sin acceso al mar. Lo gobierna un rey que tiene 42 pueblos y 42 esposas, una en cada pueblo. Básicamente, su familia es la que administra todo el país”, explicó Nicolás, al hacer referencia al sistema de gobierno monárquico absoluto que rige en la nación. Nicolás en Suasilandia, un país del Africa Meridional donde no hay demasiado para hacer, visitar o descubrir Uno de los aspectos que más le llamó la atención fue la falta de desarrollo turístico: “No es un país que tenga grandes atractivos. Hay un safari, pero se hace caminando. No es como en Sudáfrica, donde vas en un coche; acá vas caminando entre los animales. Un elefante puede pasar al lado tuyo mientras vos vas al supermercado”. Si bien encontró algunas particularidades interesantes en la cultura del país y remarcó que posee costumbres muy marcadas, “si lo comparás con otros países de la región, no tiene un gran valor agregado”, concluyó.
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