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» Comercio y Justicia
Fecha: 25/02/2025 22:44
Por Jorge Fabián Villalba (*) El título de la presente columna no se corresponde con ninguna evocación religiosa ni sugiere la invocación de las fuerzas del cielo. “DYOR” es un axioma en el ecosistema blockchain, más específicamente en el universo de las Criptomonedas, y quiere decir “Do Your Own Research”, que se traduce al idioma español como “hacer tu propia investigación” antes de ingresar (patrimonialmente hablando) en un proyecto o criptomoneda. En cuanto al origen del término quizás pueda haber sido “acuñado” por los propios usuarios de #Criptomonedas a los fines de instaurar una regla o máxima que aliente a los usuarios a realizar lo que en derecho llamamos “la debida diligencia” con el fin último de tomar decisiones voluntarias e informadas. Por otro lado, en este mismo espacio supe hablar de una segunda máxima del mundo #cripto: “no es un consejo de inversión” (link de consulta: https://comercioyjusticia.info/opinion/lo-que-subyace-en-la-famosa-frase-no-es-unconsejo-de-inversion/). Casualmente dicha columna finaliza de forma similar al inicio de la presente, simplemente porque el saber, hace previsible las cosas, y es el momento de explicarlo. Si analizamos el caso $LIBRA estaban encendidas todas las alarmas, por lo que aquellos que entraron al juego lo hicieron a sabiendas o ignorancia de las máximas que regulan este juego. Una tercera regla que no puede ser ignorada y corresponde al ecosistema del derecho, radica en la existencia, claridad, solidez y veracidad del documento fundacional de un proyecto, el “White Paper”, en este caso inexistente por la propia naturaleza del activo ofrecido quizás. Además de carecer del documento causal, se presenta al público una escueta página web (https://www.vivalalibertadproject.com) que no clarifica para nada el ABC del proyecto pero se vincula al token, según puede cotejarse por ejemplo en https://coinmarketcap.com/currencies/libra-viva-la-libertad-project/?s=08 La columna de mi autoría antes citada data del 22 de junio de 2022 y anticipó lo que sucedería con $LIBRA, pese a que en esa época el marketing de las monedas “shift” y “meme” era bastante incipiente en relación al presente. En pocos años la usabilidad de Criptomonedas se incrementó bastante, pero con fuerte presencia de plataformas o billeteras virtuales tradicionales que incorporaron a su cartera la posibilidad de adquirir algunas Criptomonedas, quizás las más comunes o “famosas”, quedando el universo de las restantes reservadas para quienes tienen cierta destreza para saber como incorporarlas a sus wallets. Con esto quiero decir que el token $LIBRA no se presentó “a priori” como un activo de fácil y “rápida” adquisición. Anticipo al lector que esta reflexión no versa sobre la cuestión política ni las posibles consecuencias civiles o penales, por cuanto eso está reservado a las autoridades correspondientes. Lo que me interesa analizar es la particularidad de la conducta, porque hay un colectivo de usuarios que se comportó de manera contraria a las propias reglas del ecosistema, y de eso poco se habla. La filosofía subyacente de la tecnología blockchain pregona cierta independencia de toda autoridad centralizada, es decir, promueve la descentralización y la auto-gobernanza como axiomas de autodeterminación. Estos tópicos tienen otras categorías de análisis como la autogestión, la democratización y el consenso. La figura presidencial, como autoridad máxima de un Estado representa quizás la otra cara de la cuestión, configura el opuesto; casualmente la revolución blockchain tiene exponentes que pregonan la descentralización de la gobernanza incluso en términos políticos en su vertiente más extrema. Por lo antes dicho, $LIBRA quedará en la historia de la conciencia colectiva del ecosistema blockchain como aquel caso donde una comunidad, habría ignorado las reglas máximas que ella misma ha construido a lo largo del tiempo para guiarse exclusivamente por un consejo de inversión por parte de quien representaría todo lo contrario a la propia filosofía fundacional de blockchain. Ahora bien, creo que en términos sociológicos hay mucho que capitalizar. 1. El caso ha puesto en evidencia la pobreza intelectual en estas temáticas por parte de múltiples actores, preocupando sobremanera las barbaridades manifestadas por senadores, periodistas, entre tantos, lo que nos hizo recordar aquel meme de “hablemos sin saber” que si fuera tokenizado sin lugar a dudas tendría compradores, y la preocupación final de la verdadera capacidad y formación para resolver al respecto por quienes tengan dicha misión. 2. Casi como el amigo que no es invitado al casamiento, muchos profesionales del ecosistema se manifestaron dolidos por no haber sido convocados nunca por el gobierno para proponer iniciativas, lo que nuevamente genera una dependencia contraria a la matriz fundacional de la cuarta revolución. Espero haber cumplido en aportar una reflexión personal no apropiada aun por la inteligencia artificial generativa (hasta el momento en que sea publicada esta nota), remarcando que, aunque un Presidente de la Nación, un magnate o el Papa nos diga que activo comprar en el mundo cripto, siempre será Dyor el que tenga la última palabra. (*) https://www.linkedin.com/in/jorge-fabián-villalba/ ESCRIBANIA VILLALBA SEECK
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