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» Diario Cordoba
Fecha: 20/02/2025 17:34
Pasó de ser repudiado a adoptado. Nikolai Obolskii (Tula -Rusia-, 1997) ha experimentado en pocos meses en el Córdoba CF todo lo bueno y lo malo que puede pasarle a un futbolista. Llegó para pelear el puesto a un acertado Antonio Casas, le tocó el ostracismo del banquillo, la petición de su nueva afición para que jugara, las críticas de esa misma afición y, finalmente, el gol que se resistía en un gran escenario, como el Carlos Tartiere, que realmente no le sirvió de nada. Su situación no ha cambiado. Pero el ruso parece tomárselo con filosofía, quizá porque sabe que aún le queda una temporada más de contrato. Es uno de los vértices de los trillizos que conforma con sus hermanos Khristina y Maksim, este último, también formado en el Dinamo de Moscú y que ahora, entre otras cosas, realiza unas alfombras y felpudos con las formas que se deseen, incluidas las del escudo del Córdoba CF, con el que posa para la entrevista. «Pura lana», me llegó a decir hace unas semanas cuando me enseñó una de ellas. Estudió en Rusia para profesor de educación física, le gustaría ser entrenador y cree, como otros, que puede jugar junto al pichichi blanquiverde. Sus inicios antes de llegar al Córdoba CF La primera vez que vino a España apenas tenía 14 años. Efectivamente, sí, para jugar unos partidos amistosos con el Dinamo de Moscú. Sí, era la primera vez que salía a Esaña. Jugamos tres amistosos, primero fue contra el Valencia, luego contra el Barça, y luego contra el Espanyol. Ahí ya le gustó España. Sí, ahí ya me gustó, desde ahí quería venir a España a jugar también. Era un niño y sólo me dedicaba al fútbol, tenía que ir al colegio, luego a la universidad. Soy profesor de deporte. Ah, profesor de educación física. Efectivamente, sí, eso, eso, de educación física. Una familia muy deportista, por lo que he leído. Sí. Era muy deportista. Mi hermana se dedicó a la gimnasia rítmica y consiguió algún campeonato nacional en Rusia. Iba con la selección a torneos, con el equipo ruso. Sus medallas eran por conjuntos, en equipos. No tenía muy claro usted si fútbol o tenis. Sí, me gusta el tenis mucho. Veo mucho tenis y creo que es el segundo deporte que más me gusta. Igual, cuando termine con el fútbol se lanza a la aventura como Diego Forlán. No, eso no sé. Conozco la historia de Forlán, pero no sé si voy a hacerlo yo. Pero me gustaría, no sé, visitar los torneos grandes, algunos grand slam. Lo tengo como un objetivo y lo más fácil es ir a París, a Roland Garros. Y luego después de terminar mi carrera, si tengo tiempo y posibilidad, también iría a Wimbledon, Australia y US Open. Campeón del FIFA También se le dan bien los videojuegos. Sí, el FIFA se me daba bien, pero antes. Ahora ya no juego casi nada. En los últimos dos o tres años apenas juego. Pero antes sí jugaba mucho al FIFA. En pandemia, sobre todo, jugué mucho. En Rusia hicieron unos torneos para jugadores profesionales y gané un torneo. Sí, me he dedicado mucho al FIFA. Pero últimos dos o tres años creo que no. Obolskii, en las instalaciones de El Arcángel, antes de la entrevista. / MANUEL MURILLO ¿Cómo termina un joven futbolista ruso en el Barakaldo? Era pandemia y las fronteras estaban cerradas. Y para salir de Rusia debías tener un contrato ya firmado. Yo también tenía posibilidad de ir a un equipo de prueba, pero con eso no me valía. Con eso no podía salir del país. Y el Barakaldo fue el equipo que me dio contrato sin saber quién era. Por eso yo siempre le voy a estar muy agradecido. ¿Es León una ciudad especial para usted? Allí se le quiere y rindió a buen nivel. Mira, en León es la ciudad donde más tiempo estuve de momento en España. Pero la verdad es que de momento en todos los equipos que he estado yo lo he pasado súper bien. Tanto en el Barakaldo, los dos años en León, increíbles, e Ibiza, también el año pasado. Yo allí estuve feliz, tanto futbolísticamente como viviendo allí un año espectacular. Dos de los trillizos se iniciaron en el fútbol en el Dínamo. -Sí, mi hermano Maksim y yo jugábamos juntos. Jugaba de mediocentro y siempre jugaba cerca de mí. Siempre me pasaba la pelota. Sólo a mí (ríe). ¿Qué pasaba, que sus padres les inculcaban mucho el tema del deporte? No, no, fue natural. Yo me acuerdo muy bien que nuestra hermana con cuatro años empezó a hacer gimnasia rítmica. Empezó allí con cuatro años y nosotros ya estábamos hablando que también queríamos ir a hacer deporte. Sobre todo al fútbol, porque desde pequeños no nos gustaban ni coches, u otros juguetes, nada. En casa sólo teníamos la pelota y jugábamos siempre al fútbol. Por eso nuestros padres aguantaron un año más y con cinco años ya empezamos a jugar al fútbol. Pero con cinco años todavía no había equipos de nuestra edad y empezamos a entrenar con un equipo cuyos niños eran dos años mayores que nosotros. Y de ahí, al Dínamo de Moscú. Sí, con doce años. Desde Tula nos mudamos a una residencia en Moscú. Tula está cerca de Moscú, a doscientos kilómetros. Bueno, para rusos está muy cerca. Mis padres vivían entre las dos ciudades, Tula y Moscú. La guerra ¿Se nota en Rusia la guerra con Ucrania? ¿Habla del tema con sus padres? Sí, hablo, claro. Creo que sobre todo en Moscú no se nota tanto como en las fronteras. Porque, obviamente, en las fronteras se nota mucho, que hay mucho movimiento allí. Ojalá que se acabe pronto eso porque todo el mundo sufre. Imagino, además, que tendrá excompañeros o amigos ucranianos. Tenía, o tengo, creo que tengo amigos que tienen raíces de Ucrania. O a lo mejor sus padres son de allí y ellos viven en Rusia, en Moscú. Y bueno, no sé qué decirte. Ojalá, ojalá haya paz. Eso lo estaba diciendo siempre desde el primer momento. Que eso no puede pasar y que se acabe pronto para vivir en paz. Que dos países sufren, obviamente, y muere mucha gente. No sé, eso es como todo el mundo lo desea y yo también, que se acabe eso. ¿Cómo llegó su fichaje por el Córdoba CF? -Yo tenía el contrato de un año más otro en caso de ascenso en Ibiza. Luego nos sentamos y me quedé libre. Estaba de vacaciones y me llamó mi representante y me dijo: «Mira, que el Córdoba CF está interesado». Y yo dije de primeras que claro que sí, porque el Córdoba CF había subido a Segunda y yo quería llegar a esta categoría. Era un reto dar ese paso hacia arriba. Sí, sí, exacto. Y por eso yo dije a mi representante que mira, puedes negociar lo que quieras, pero yo ya quiero fichar (ríe). No sé si, al llegar aquí, Iván Ania le comentó algo de que esperaba algo concreto de usted, si le pidió algo específico. No, bueno, me pide en función de cada partido, de lo que quiere de los delanteros. Obviamente es más fijar los centrales, porque jugamos mucho con los interiores, con el juego por dentro. ¿Qué puede pedir un entrenador a un delantero? Goles. (ríe) Tal y como habla de fútbol se percibe que a usted le gustaría ser entrenador en un futuro. Sí, eso es verdad. De momento, de momento, sí, yo me veo entrenador. Porque yo sé que me gusta pero la verdad que yo lo veo y pienso que es difícil, pero eso no me he quitado las ganas de ser entrenador. Creo que podría ser buen entrenador. ¿Comprende a Iván Ania cuando debe elegir a un solo delantero cada semana? -No sólo elegir a un delantero, sino que cada semana tiene que elegir a once jugadores. Y tienes siempre veintipico jugadores. A veces juegan 11, pero a lo mejor todos están bien y preparados para jugar, pero tú tienes que elegir 11, y claro, es una cosa que no es fácil, ¿sabes? El gol en Oviedo Cierto. Pero con lo cara que está la titularidad, logra usted la segunda de la temporada, salta en el once en Oviedo y anota un gol. Y tras aquello, sólo 23 minutos de juego. Bueno, esa es la decisión del míster, yo ahí no me meto. Yo sólo intento estar bien y preparado para lo que sea, y entrenar bien. Ese partido me sirvió mucho, me ayudó, sobre todo porque yo no estaba jugando casi nada. Estaba sin competir en los dos meses anteriores a aquel partido. Estando casi dos meses sin jugar o jugando 10 minutos como mucho, creo, en todos los partidos que he jugado, llegué ahí, contra un equipo fuerte en su estadio. Y jugué bien, eso me sirvió mucho para todo lo que queda, porque pensé: si soy capaz de jugar en un campo como el del Oviedo, y meter ahí un gol, después puedo jugar contra cualquier equipo de Segunda. Niko Obolskii, durante la entrevista concedida a CÓRDOBA. / MANUEL MURILLO Le sirvió como un empujón de moral. Claro, claro que sí, porque no lo estaba pasando muy bien, pero tampoco te puedo decir que muy mal. Estaba pasando, no sé… un poco con dudas. Luego llegué allí y ese partido me sirvió de mucho. A partir de ahí, ya sólo entreno bien y luego es el míster el que decide siempre, y yo ahí no me meto. Algunos en prensa y también en la grada opinamos que este equipo podría jugar con dos delanteros. Puede ser. Creo que en casa hemos jugado sólo una vez -con dos puntas- contra el Huesca, en la segunda parte. Pero tú ya sabes que al míster le gusta más jugar con gente por dentro, con tener tres alturas por dentro, por eso es el que decide. Antes he jugado con un delantero solo, también he jugado con alguien, y como te digo yo estoy preparado para todo, para jugar, para jugar solo, para jugar con Antonio Casas y para no jugar. Puedo jugar en un sistema con dos delanteros también. ¿Afecta anímicamente quedarse en el banquillo y que metan en el puesto de delantero a un falso nueve, un extremo o un mediapunta? No sé, a alguno le afecta más, a otro menos, pero yo me lo tomo con normalidad, porque es la decisión del míster y tú no puedes hacer nada. Sólo te queda seguir trabajando y es porque a lo mejor tú, no sé, a lo mejor no te ven en este momento ahí arriba, pero no sé, no sé. Hábleme de Antonio Casas, su competidor en el puesto. Sí, muy buen delantero, tiene mucho gol y muy buena pegada, muy buen jugador y persona también. Sí, sí, nos llevamos bien. Yo casi, no casi no, en todos los equipos que he estado aquí en España, yo con todos los delanteros me llevaba súper bien, no tenía ningún problema con nadie, te diría. Sí, pero en los otros equipos era titular. (Sonríe) No siempre, en León también tuve tramos sin jugar de dos o tres meses, en Ibiza también, en Barakaldo, incluso, también. Y en Rusia también. Cuando llego al primer equipo casi siempre era suplente. Bueno, casi no, siempre era suplente. Sólo jugué de titular algunos partidos, así que yo te diría que me gustaría jugar, sí, pero estar en el banquillo, sé cómo es y no, para mí no es nada así, malo. Vayamos al equipo. ¿Si el Córdoba CF gana este sábado en Ferrol puede empezar a mirar hacia arriba? Sí, yo creo que, de momento, todos los partidos que hemos jugado, por juego no hemos sido peores casi en ningún partido. Quitando algunos partidos, contra Elche fuera de casa, que nos costó, y a lo mejor contra el Racing… Bueno, los primeros partidos fuera de casa nos costó mucho, pero en casa yo creo que no hemos sido inferiores a nadie. Pero la verdad es que el playoff este año creo que está muy caro, porque hay muchos equipos buenos y llevan muchos puntos ya, así que yo creo que será muy difícil eso. Pero ojalá que, por lo menos hasta la última jornada estemos ahí, ojalá. ¿Le afectaron las burlas o críticas de su propia afición? -No me di cuenta de nada. Luego me contaron, pero es que no me fijé, no me di cuenta y no sentí en ningún momento que me criticaran o algo así. Luego me dijeron, porque me preguntaron qué pasó, y yo pregunté qué pasó, porque no... Pero luego también te digo que no sé, yo tengo la sensación de que la afición me quiere, que me apoya mucho, y a lo mejor a algunos, no sé, gritan algo, pero eso es lo normal que pasa en el fútbol, porque pasan muchas cosas. Pero en general yo tengo la sensación de que la afición me apoya, la verdad. Le veo un tipo sereno. Sí, yo creo que sí. Pero soy tranquilo hasta que también… Hasta que le hacen saltar. Sí, pero pienso que soy tranquilo, aunque también llega un punto en el que si pasas una línea, luego ya no soy tan tranquilo, ¿sabes? (ríe) ¿Vive solo aquí en Córdoba? Si, bueno. Mi novia vive en Rusia y viene aquí y va. Mis padres también han venido alguna vez. Y también está mi hermano, Maksim, que vive en León, porque cuando empezó todo con la guerra, él vino aquí, porque en ese momento estaba en León, y vino a mi casa. Y ya se quedó aquí trabajando. ¿Cuál es su reto individual para este final de Liga? Individualmente, no sé, depende un poco de los minutos que tenga, pero mi reto es estar muy bien físicamente, lo que estoy haciendo ahora, y preparado para todo por si el míster me elige. Porque yo no puedo ponerme un reto, no sé si... Sí, porque, no sé, también depende un poco de... Un poco de los minutos que tenga. Pero, como te he dicho, mi planteamiento es estar preparado, eso es lo más importante. Y trabajar bien para que cada día yo pueda dormir tranquilo porque he dado todo de mi parte. ¿Qué mensaje daría a la afición? Que sigan apoyándonos, porque como ya sabemos todos, la Segunda es una categoría muy dura, y que, sobre todo en los partidos en casa, sobre todo ahí, porque es donde se supone que coges más puntos, que vengan al estadio y que nos apoyen. Y fuera de casa también veo que va mucha gente a apoyarnos, y eso siempre ayuda. Suscríbete para seguir leyendo
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